Fecha: 14 julio, 2016

Experimentando Inbound Marketing

“ Cuando se trata de personas recuerda que no estas lidiando con criaturas de lógica, sino con criaturas emocionales”- Dale Carnagie

Uno de mis actuales – y sin embargo no resueltos – retos de negocio, experimentando Inbound Marketing, que mis compañeros y yo enfrentemos a diario en Impactum, ha sido el de animar a los clientes a implementar las estrategias nuevas. Unas radicalmente diferentes de lo que están acostumbrados a hacer y otras estrategias aun más simples de lo que hacen actualmente.

En ambas situaciones es igual de frustrante y delicado hacer la transición, por un lado entiendes el miedo del cliente por dejar atrás aquello con lo que él está cómodo usando, lo que le ha funcionado hasta cierto punto, aquello que el comprende y confía. Y por otro lado sabes que podría mejorar, que los resultados con los que se ha conformado son sumamente ineficientes, que el aferrarse a métodos antiguos le está costando mucho dinero y de no cambiar, podrá costarle el futuro de su negocio, pues aquello que él se niega a adoptar, otros lo recibirán con brazos abiertos y a toda marcha.

En un mundo competitivo hasta los dientes, o te reinventas o serás comido por ´otros´ más baratos y efectivos que tu. Incluso puede sonar absurdo el simplemente explicarle a alguien qué es lo que le conviene, el hacerle ver que lo que funcionó ayer, no necesariamente le funcionará mañana con pruebas y, no sirve de mucho apelar a la lógica cuando el problema es más emocional.

Hay un sin fin de estudios que indican que las personas que realmente no saben lo que están haciendo y piensan que saben todo lo que hay por saber y no se preocupan por indagar más, y los expertos genuinos tienen más dudas que nadie más en el tema.

Yo empecé a trabajar en Impactum (Agencia de Marketing Digital en SLP.) para aprender y poner en práctica todo lo que había por aprender acerca de la mercadotecnia digital y de negocios liderados por métricas y resultados. Me asombraban las nuevas metodologías que te permitían medir hasta el ultimo pixel (por así decirlo) y hacer cambios en tiempo real para mejorar e iterar procesos. Me quedaba boca-abierta al ver todo lo que podías saber acerca de un usuario, y me daban escalofríos el ver toda la información no identificable que se empleaba para venderle el servicio/producto perfecto en el momento y a la persona adecuada.

En un principio todo esto para mi (con conocimientos general en tecnologías de la información y programación web) era magia, simple e inexplicables ritos de alquimia digital. Poco a poco se me fueron revelando las puertas traseras de estos trucos de magia, los guantes escondidos y las cortinas de humo, en toda la magia del marketing digital.

Y entre más se me permitía ver detrás de la cortina, más me daba cuenta de lo mucho que me faltaba por aprender y poner en práctica, si quiera empezar a manejar todo el proceso con la confianza y facilidad que demostraban mis mentores en Impactum.

Me creo yo un experto en el tema, para nada. Tampoco tengo una respuesta sencilla a este problema. No puedo asegurar que si usted está leyendo este blog y piensa «Hey, yo realmente no sé lo que estoy haciendo» – es todo un gurú y va camino a realizar grandes cosas. Pero, si puedo apostar que si por alguna razón está leyendo estas palabras y dice a sí mismo  «Ah , ya sé todo de esto, nada nuevo» –  y lo descarta; más adelante regresará a indagar al respecto pues creo que Inbound Marketing es el futuro, solo espero que no regrese demasiado tarde.

“Si sigues hacienda lo mismo que has hecho siempre, seguirás obteniendo aquello que siempre has obtenido” – Anónimo

Cuando inicié buscaba la mejor forma de asegurar y demostrar con métricas y números, que nuestros clientes recibieran ganancias con creces por cada peso invertido en la campaña. Algo jamás antes logrado en el área de Mercadotecnia tradicional, que es famosa por tener resultados mixtos, pues cuando funciona, funciona tremendamente bien y cuando no, no sabes por que no funciono.

Es difícil, caro, y sumamente subjetivo el intentar cuantificar la eficacia de un espectacular, spot de radio, anuncio en una revista. Dicho en las palabras de Jhon Wanamaker, defensor de la publicidad, y pionero de la mercadotecnia -“La mitad del dinero que invierto en publicidad, se desperdicia y la otra mitad funciona, el problema es que no se que mitad es cual.”

Tenemos dos tipos de clientes en Impactum, aquellos que ”lo entienden” y aquellos que no quieren entender pero lo necesitan. Los primeros nos aman, literalmente nos reciben con brazos abiertos y nos entregan con toda confianza las riendas de su negocio, confían en nosotros y en nuestra forma de trabajar, creen en el Inbound Marketing y en medir y cuantificar todo para mejorar. Los segundos clientes comprenden que necesitan un gran cambio para generar los resultados que los mantengan a flote, y con esfuerzo y persistencia de nuestra parte logran dar el salto y terminan muy contentos con los resultados.

Y no es por presumir nuestra agencia y agrandar a mis compañeros, aunque pues la verdad es lo que aman. Pero el Inbound Marketing es un cambio de 360 que genera resultados tremendos a un costo muy por debajo de los métodos tradicionales. El compararnos con spots de radio, espectaculares, y anuncios en revistas es como comprar un cartero a caballo con un email. No están para nada en la misma liga.

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